El autor parte de que los valores son importantes para fomentar la toma de decisiones; es decir, estos influirán en la forma de conducirnos y de las acciones que realicemos, en este caso, en nuestro proceder académico.
Así mismo, aborda el tema del plagio, definiéndolo como “ la acción de hacer pasar como nuestros, ideas o textos que pensaron otros y que nos fueron transmitidos por ellos, bien por escrito, bien oralmente o por algún otro mecanismo de comunicación”
(Cerezo Huerta, H., 2006, p. 1).
Sobre este mismo, expone las diferentes causas y circunstancias por lo que los estudiantes recurren o caen con más constancia en el plagio. Reconoce que en cada época se han dado ciertas problemáticas que hay que solucionar y formula la importancia de la formación de los estudiantes para no realizar plagios en sus trabajos de divulgación y difusión científica.
También manifiesta que los estudiantes han reconocido al plagio como un acto de “deshonestidad académica” (Cerezo Huerta, H., 2006, p. 2); por lo que sustenta que la ética funge un papel muy importante para que no se siga dando este problema.
Para ello propone, como manera de controlar esta situación, las normas éticas que regirían la manera de actuar de los autores.
Nos habla de la honestidad académica en la medida de que esta es elemental para reconocer el nivel cognitivo de los estudiantes; para ello, hace énfasis en el compromiso y congruencia respecto a la labor educativa desempeñada como docentes para disminuir la deshonestidad académica.
Ejemplifica que muchas veces se confía en los estudiantes para que actúe y se conduzca de manera ética, pero a veces no basta con confiar. En este sentido hace énfasis en la orientación adecuada de las ideas en los estudiantes, por parte de los docentes y académicos, para ayudarlos a construir sus propios escritos.
Menciona un ejemplo de investigación realizada en Estados Unidos, sobre el plagio; y algunos datos con resultados significativos que arrojó el INEGI en el 2000, en nuestro país respecto a las limitaciones para el desarrollo de habilidades de expresión escrita, por no tener acceso a ciertos servicios educativos, entre ellos los más básicos.
Para terminar, comunica lo difícil que es saber o determinar si las producciones escritas, o de los trabajos de los alumnos, son auténticas; y nos deja la reflexión de que se requiere un gran esfuerzo, de alumnos y maestros, para canalizar los actos de plagio en actos de aprendizaje.
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